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XXIV Festival Internacional de Arte Sonoro y Música Electroacústica “Punto de Encuentro” / 30º Aniversario de la AMEE

16 de noviembre 2017 · No hay Comentarios

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Las prácticas creativas que aglutinan las categorías de “arte sonoro” y “música electroacústica” (con formas tan variadas como la música acusmática, la música generada por ordenador, la electrónica en vivo, la libre improvisación, el paisaje sonoro, el arte de acción, el videoarte, las instalaciones sonoras, las obras conceptuales, la poesía experimental, el arte radiofónico, o tantas otras) vienen presenciando un inédito —y sorprendente— auge en los últimos tiempos.

Un hecho relevante es que la música electroacústica, en las últimas décadas, y por diversas razones, ha pasado de ser una práctica muy minoritaria (a menudo ubicada en el extraño nicho de confluencia entre la música académica contemporánea y la música experimental) a convertirse en algo mucho más generalizado. La aparición (o creación, según se prefiera) de un suculento mercado ha permitido que la tecnología que posibilita la grabación, generación y procesado de sonido electrónicamente experimentase una vertiginosa reducción de precios en los últimos años. El coste decreciente de las tecnologías de creación y reproducción sonora (comparables hoy en respuesta a las que ostentaban en exclusiva los estudios y laboratorios de electrónica musical creados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial), ha permitido la apertura hacia la música electroacústica y el arte sonoro de nuevas generaciones de artistas —de músicos habría que precisar, incluso aunque algunos de ellos no se reconozcan bajo tal denominación— que incorporan el sonido entre sus medios de expresión.

“Arte sonoro”, como cualquier categoría histórica, con el transcurso del tiempo ha ido transformando y ampliando su significado. Nosotros no podemos hacer referencia aquí a todas las modalidades o formas de arte sonoro que se practican o han practicado desde que se acuñó esa expresión. En esta categoría estética —todavía confusa, discutible y problemática— se funden propuestas estéticas y genealogías muy diversas, que en algunos casos pueden remontarse hasta las primeras vanguardias de principios del pasado siglo. El hecho de que el arte sonoro tenga aún —o crea tener— la necesidad de encontrar su espacio propio dentro del conjunto de las prácticas artísticas, constituirse como realidad específica y autónoma dentro de la música y el arte contemporáneos, y superar las extrañezas e incomprensiones ante un concepto importado (“sound art”) que no tiene ascendencia clara en el mundo artístico conocido por las mayorías, le sitúa en un lugar de reconocimiento constante de su naturaleza, con la necesidad de acoger cada nueva adopción técnica, estética, etc.

La proliferación de las prácticas electroacústicas y de las artes sonoras (parece preferible mantener estas últimas expresiones en plural, precisamente para hacer referencia a su carácter diverso y heterogéneo, híbrido, espurio, equívoco…) apareja, por consiguiente, una comprensión mucho menos institucionalizada de estas manifestaciones artísticas. Las instituciones vinculadas directamente a estos ámbitos artísticos —entre las que figura la Asociación de Música Electroacústica y Arte Sonoro de España (AMEE) desde 1987— no pueden desplegarse como fijadoras morales de la producción actual y venidera, sino, a lo sumo, como escrutadoras y valedoras de los nuevos consensos en torno a estas prácticas artísticas.

En su aproximación al complejo —y siempre difuso— marco referencial de las músicas electroacústicas y las artes sonoras, la AMEE confirma su papel de mediadora, de cruce de caminos en el que pasado y presente, públicos y lenguajes se encuentran y dialogan. Este festival supone, por tanto, un testimonio eficaz y emocionante de los modos en que los músicos y artistas procedentes de diferentes latitudes han decidido habitar este mundo desde nuevos lugares, con nuevas actitudes y renovados lenguajes. Todas las actividades reunidas en este festival implican, de un modo u otro, la pérdida de una cierta especificidad en el hecho musical, proponiendo así una forma de pensar la música que puede ser más beneficiosas para todos —sobre todo cuando este último término se refiere a una colectividad, no restringida únicamente al número de socios de la AMEE, sino pensada en el más amplio sentido posible—.

En la persecución desde hace treinta años de la difusión de estas prácticas artísticas, ha sido fundamental la apuesta por la interdisciplinariedad, desde la convicción de que las músicas electroacústicas y las artes sonoras han dialogado siempre con la literatura o las artes visuales. Algunas de las figuras inspiradoras de esta visión de la música, enriquecidas en su cruce con la poesía visual o el cine experimental, han sido sin duda la de Josep Maria Mestres Quadreny (n. Manresa, 1929) y la de Eduardo Polonio (n. Madrid, 1941).

Este modelo de difusión interdisciplinar, además, no se centraliza en una única sede, sino que tantea las diversas longitudes de radio de acción de la AMEE a lo largo de la geografía española. Esta vigésimo cuarta edición del festival “Punto de Encuentro” —que conmemora a su vez el trigésimo aniversario de la AMEE— se desarrolla en Valencia, Bilbao, Granada y Madrid.

Programa de actividades en Valencia / Programa d’activitats a València / English Programme of activities in Valencia

Programa de actividades en Bilbao / Bilboko Jarduera-programa / English Programme of activities in Bilbao

Programa de actividades en Granada / English Programme of activities in Granada

Programa de actividades en Madrid / English Programme of activities in Madrid

Este festival está organizado por la Asociación de Música Electroacústica y Arte Sonoro de España (AMEE).

Comisariado por Víctor Aguado Machuca.

En colaboración con Ferrer-Molina, Llorenç Barber, Montserrat Palacios, Miguel Molina, Diego Zorita, Miguel Ballarín, Miguel A. García, Inmaculada Cárdenas, Eduardo Polonio, Sara González, Pedro Guajardo, José López Montes, Rafael Liñán, Miguel Álvarez-Fernández, Anne-Françoise Raskin, Javier Pérez Iglesias y Wade Matthews.

Con el apoyo de Acción Cultural Española (AC/E), el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), la Fundación SGAE, CulturArts Música Generalitat Valenciana, la Cátedra Manuel de Falla de la Universidad de Granada, el Área de Gobierno de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid y la Dirección General de Promoción Cultural de la Comunidad de Madrid.

Con la colaboración del Laboratorio de Creaciones Intermedia del Dpto.
de Escultura de la Facultat de Belles Arts de Sant Carles de la Universitat Politècnica de València, BilbaoArte Centro de Producción Artística, MEM Festival Internacional de Arte Experimental, el Conservatorio Profesional de Música “Ángel Barrios” de Granada, el Centro José Guerrero de la Diputación de Granada, el Real Conservatorio Superior de Música “Victoria Eugenia” de Granada, Lumínico, la Secretaria de Cultura del Gobierno del Estado de México, la Biblioteca de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, Medialab-Prado y Cruce Arte y Cultura Contemporáneo.

Agradecimientos: Pablo Álvarez de Eulate, Carlos Ramos Gómez, Juan Zapater, Lorea Oar-Arteta, Josu Lafont, Txema Agiriano, Paco Baena, Luís Vidueira, Ricardo Anguita, Fernando Barrera, Marcos García, Patricia Larrondo, Clara Lapetra, Jesús Jara y en general a todos los participantes del festival.

Textos: Víctor Aguado Machuca; traducciones: Lorea Oar-Arteta, Andoni Duoandikoetxea, Diego Zorita Arroyo, Miguel Ballarín Barrachina y Víctor Aguado Machuca.

Etiquetas: Eventos · Festivales y conciertos

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